Bocarela

Adriana Navarro

Bocarela

Sobre

Vivo en Querétaro, en un departamento pequeño en la planta de arriba de la ferretería de la familia, cerca del acueducto. Tengo poco más de treinta años y mi bebé acaba de cumplir seis meses.

La pediatra nos autorizó los sólidos al mes cuatro. Desde ese día la cocina no ha vuelto a estar tranquila. Un domingo pruebo papilla de chícharos, el siguiente dejo medio aguacate cocido en la charola y me siento a ver qué hace el bebé con él. A veces lo agarra. A veces lo lanza al piso y me mira como preguntando si esperaba otra cosa. No siempre sé qué esperar.

He pasado por tres cursos de alimentación complementaria, todos comprados en el mismo mercado de cursos en línea. Uno lo terminé de principio a fin, con todo y los módulos de video largos. Otro lo tengo abierto en la tablet y lo reabro cuando la hora del plato se convierte en una batalla: la cuchara en el suelo, el bebé girando la cabeza, yo intentando calcular si ya comió suficiente o si apenas está jugando. El tercero lo pagué, abrí el primer módulo y nunca regresé al segundo. No me avergüenza admitirlo. Hay cursos que necesitas en otro momento, o que simplemente no eran para ti.

No tengo formación en pediatría, nutrición ni terapia de alimentación. No soy nutricionista, no tengo certificación de lactancia, no tengo ningún respaldo institucional. Soy una mamá con un cuaderno en la cocina, escribiendo entre siesta y siesta, tratando de entender qué funciona un martes y por qué el mismo puré fracasa el miércoles siguiente.

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Divulgación

Vas a encontrar enlaces de afiliación en este diario. Si alguna mamá termina matriculándose en un curso a través de ellos, yo gano una comisión y eso no modifica el precio que tú pagas. Solo enlazo cursos que ya pasaron por mi propia cocina con mi bebé. La política completa de transparencia está en mi página editorial.