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Hacer batch cooking para bebés el domingo me salva la semana entera

Hacer batch cooking para bebés el domingo me salva la semana entera
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Es domingo por la tarde y el ruido de las cortinas metálicas de la ferretería aquí abajo ya cesó. Ese silencio de la calle cerca del acueducto es mi señal: el bebé duerme su siesta corta y yo tengo una montaña de calabacitas y camotes esperando en la mesa. Si no prendo la vaporera ahora, sé que el martes a mediodía voy a estar llorando frente al refrigerador vacío mientras el bebé golpea su bandeja con ese ritmo impaciente que ya conoce.

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El caos de cocinar al momento: por qué el domingo se volvió sagrado

Cuando el pediatra nos dio luz verde para los sólidos en la cita de los cuatro meses, yo juré que todo sería fresco. Imaginaba que cada día picaría un trocito de chayote y lo cocería con amor mientras el bebé jugaba. ¡Qué milagro si eso duró tres días! No manches, entre atender a los proveedores de la ferretería que a veces suben a preguntar cosas y los ciclos de sueño de treinta minutos, cocinar tres veces al día era imposible. El sonido metálico de la cuchara de silicona chocando contra la bandeja vacía me ponía los pelos de punta por el estrés.

Empecé a investigar sobre la organización de la cocina para mamás primerizas que cocinan papillas y entendí que el batch cooking no es solo para gente fit de Instagram; es para mamás que no quieren colapsar. La OMS recomienda iniciar la alimentación complementaria a los 6 meses, pero como nosotros empezamos un poquito antes por sugerencia médica, para cuando llegó este mes yo ya sentía que dominaba el arte de pelar verduras a velocidad luz.

Manos preparando camote asado para papilla de bebé en una cocina rústica

La técnica del 'Triple Lavado' y el olor a camote asado

Mi ritual empieza lavando todo. He aprendido que para las hojas verdes, el método del triple lavado es básico para que no quede ni rastro de tierra o bacterias, algo súper importante para los riñones tan chiquitos de nuestros bebés. Mientras seco las espinacas, el olor dulce y terroso del camote asándose en el hornito llena todo el departamento. Es un aroma que me tranquiliza; significa que ya tengo la base de tres días asegurada.

Uso mucho el recurso de Recetas Para Bebés + Bonos, que es básicamente lo que más uso en la cocina porque no me pide ingredientes raros que no encuentro en el mercado de la Cruz. Son recetas base. Por ejemplo, el domingo preparo un puré de lentejas bien cociditas (porque los alimentos ricos en hierro para bebés que inician sólidos son prioridad ahorita) y lo guardo en porciones. El tacto del plátano machacado con el dorso de la cuchara, esa resistencia suave, es casi terapéutico si el bebé no está gritando de fondo.

Seguridad alimentaria: ¿Cuánto dura realmente la comida en el refri?

Esta es la duda que me quitaba el sueño. Según lo que he leído y lo que me confirmó mi pediatra, el puré hecho en casa dura de 48 a 72 horas en el refrigerador si está bien sellado. Si hago de más, directo al congelador. Ahí puede durar hasta 3 meses, pero yo prefiero no pasar de un mes para que no pierda sabor. Uso unas charolas de silicona para hielos y así saco porciones exactas. Ya casi le agarro la medida: dos cubitos son una comida completa para él ahorita que apenas está explorando.

Ojo, que yo no soy doctora ni nutrióloga, solo soy una mamá que se ha chutado tres cursos de Hotmart entre siestas. Siempre, pero siempre, checa con tu propio pediatra antes de introducir alimentos nuevos, especialmente los alérgenos como el huevo o el pescado. Yo lo que hago es anotar todo en un cuadernito que tengo junto al microondas.

Charolas de silicona llenas de puré verde para congelar porciones individuales

El riesgo de la monotonía: La trampa del batch cooking

Aquí es donde me pongo un poco crítica con lo que dicen los cursos. El batch cooking es una maravilla para el tiempo, pero tiene un peligro: que el bebé termine comiendo exactamente lo mismo cinco días seguidos. Imagínate tú comer puré de calabaza de lunes a viernes. ¡Qué aburrido! He notado que si le doy lo mismo tres días, al cuarto ya me avienta la cuchara.

Mi solución es variar los 'toppings' o la textura. Si el domingo hice una base de zanahoria, el lunes se la doy solita. El martes le mezclo un poco de aguacate de forma segura (machacado, que le encanta la textura grasa) y el miércoles le rallo un poquito de pollo. Así la base es la misma, pero el sabor cambia. No hay que caer en la flojera de darle 'monodieta' solo porque ya tenemos los frascos llenos.

Aquel martes de dientes y desesperación

Hace como tres semanas, el bebé estaba inconsolable. Le estaban saliendo los dientes de abajo y no quería que ni me acercara. La ferretería estaba llenísima porque era día de pago y mi pareja no podía subir a ayudarme. Si no hubiera tenido mi puré de lentejas y calabaza ya listo en el refri, le hubiera terminado dando cualquier cosa o yo me hubiera quedado sin comer.

Ese día simplemente saqué el frasco, lo entibié a baño maría y, aunque solo comió tres cucharaditas, la paz mental de saber que la comida era nutritiva y ya estaba hecha no tiene precio. A veces la alimentación complementaria se siente como una batalla, pero tener el parque de artillería listo desde el domingo te cambia el humor. El residuo morado de la betabel en el babero al final del día es como mi medalla de guerra: lo logramos un día más.

Charola de silla para bebé con un tazón de lentejas y restos de comida

Fracasos reales: No todo lo que brilla es papilla

No creas que todo me sale bien. Una vez intenté hacer unos muffins de brócoli que vi en un curso súper pro de BLW. Se me quemaron por fuera y quedaron crudos por dentro por andar queriendo hacer mil cosas a la vez. Ahí estaban los pedazos negros de brócoli en la charola y yo con ganas de llorar. Decidí que, por ahora, me quedo con lo básico que sí funciona. Si buscas algo más avanzado, quizás el curso de 300 Recetas BLW te sirva, pero para mí, que apenas estoy entendiendo cómo no quemar el arroz, las recetas sencillas son mi salvación.

Lo que me gusta del recetario que uso es que me enseña a usar lo que ya tengo. Si me sobró un poquito de chayote de nuestra comida, me dice cómo integrarlo. Al final del día, ser 'buena mamá' no es cocinar platillos de cinco estrellas cada tarde, sino tener la calma necesaria para disfrutar cómo mi bebé descubre que el camote está dulce y que el brócoli tiene 'arbolitos'.

Si sientes que la cocina te está tragando viva, de verdad intenta dedicarle un par de horas al domingo. No tiene que ser perfecto, ándale, solo ensaya con un par de verduras. Esa tranquilidad que sientes el lunes a las dos de la tarde cuando solo tienes que abrir un frasco... no tiene comparación. Si quieres empezar con una guía clara y sin complicaciones, dale una mirada a las recetas que yo sigo; a mí me quitaron un peso de encima y me devolvieron las ganas de ver a mi bebé comer sin acabar yo con dolor de cabeza.

Importante:
Lo que lees aquí refleja mi experiencia personal y mis opiniones, no consejos profesionales. Investiga por tu cuenta y consulta a los profesionales adecuados antes de realizar cambios en tu salud, dieta o finanzas.

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